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¿La Basílica del Pilar tiene símbolos taoístas?

Aunque pasa inadvertido para los miles de visitantes de la Basílica de Pilar de Zaragoza, este templo, una de las joyas del barroco de España, es «el único edificio cristiano de occidente que presenta símbolos taoístas».

 

Así, alude por ejemplo a las seis líneas alternativamente continuas y discontinuas que aparecen labradas en relieve en los cimborrios de las ocho cúpulas de las naves laterales del templo y que vincula con el hexagrama Wei-chi, del antiguo tratado chino de cosmología tradicional I Ching o «Libro de las mutaciones».

Estos hexagramas, según explica, tienen una base matemática binaria (1-0) y representan los pares de opuestos-complementarios: ser-nada, yang-yin, masculino-femenino o luz-sombra, explica.

Si transformamos los (0-1) de este hexagrama al sistema decimal aparece el 42, un número que, según Chamorro, representa también un simbolismo análogo entre la antigua tradición china y la católica. En los elementos ornamentales de la Basílica, las referencias simbólicas a estos números son una constante, advierte.

Tras detectar estas similitudes, el investigador fue más allá y llegó a la conclusión de que «todos» los elementos arquitectónicos del Pilar se rigen también por el mismo sistema, que implica una serie numérica que comienza por el 2 elevado a la «n» potencia, empezando por el cero. Y así encontramos el 1, 2, 4, 8, 16, 32 y 64.

Según apunta, se construyeron «1» cúpula central, «2» cúpulas elípticas laterales, «4» torres, «8» cupulillas con cimborrios octogonales, en los que figuran «64» veces repetido el hexagrama Wei-chi. Además, en la Santa Capilla de la Virgen del Pilar se erigen «16» puertas y «32» esculturas.

Y aunque desde el punto de vista documental «no se pueda confirmar ni desmentir» esta teoría, «desde el punto de vista simbólico es difícil considerar que sea pura casualidad», defiende convencido.

Chamorro explica que este sistema taoísta llegó a Zaragoza a través del «Libro de las Mutaciones», que fue traducido por los jesuitas que estaban de misiones en China, allá por mediados del siglo XVII, justo cuando se empezó a construir la Basílica.

Los jesuitas de Zaragoza mantenían contacto con los de Pekín y, de hecho, en el Seminario de San Carlos de la capital aragonesa se conserva un fichero que demuestra que se cruzaban correspondencia, añade el investigador.

Además, el primer historiador que mencionó los símbolos binarios, según asegura, fue un español llamado Juan Caramuel de Lobkowitz (1606-1682), quien ejerció influencia en la orden de los Jesuitas, particularmente en P.J. Jacobo Kressa, un catedrático de Matemáticas que en 1696 hizo la peritación de las obras de la Basílica.

Chamorro se percató de todo esto mientras estudiaba medicina china, al observar las similitudes entre los símbolos de esta disciplina y los que aparecen en el Pilar.

El investigador avanzó su teoría ya hace años en el I Congreso Internacional de Emblemática que se celebró en Zaragoza y que forma parte de una publicación de la Institución Fernando el Católico.

Desde entonces ha ido estudiando más a fondo el monumento y cada vez ha ido encontrando más «evidencias de esta influencia taoísta», explica. Ahora su teoría también la ha traducido al chino y la ha publicado en internet.

Por otro lado y, tras darle vueltas a la Basílica, Chamorro ha llegado a otra conclusión: el Pilar presenta coincidencias con el templo de Artemisa, de Éfeso, una de las maravillas del mundo.

Según afirma, las plantas de sendos templos son prácticamente iguales, hasta el punto que «se podría superponer una encima de otra». Explica que en términos absolutos difieren «diez centímetros», mientras que en términos relativos son «prácticamente idénticas».

Esta coincidencia cree que no es fruto de la casualidad, ya que, según explica, después de que a Santiago Apóstol se le apareciera la Virgen en Zaragoza en los años 40, este fue a Éfeso, donde se había destruido el templo de Artemisa.

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